Lo tienes o no

Érase una vez, el Universo me hizo asimilar que me daría mucho más de lo que perdí. Eso trae a diferentes personas a mi vida y un impulsivo que me mostrará el camino. Me dijo que todos tenemos nuestra propia gusto, por lo que hay muchos caminos diferentes. Entonces es frecuente, si no se cruzan. Asimismo me hizo darme cuenta de que estaba demasiado apegado a los caudal materiales, que no son tan tangibles como siempre me ha gustado pensar y que no son tan duraderos como los he manido. Es solo una percepción de estabilidad y seguridad, sin la cual tenemos la impresión de tropezar en la oscuridad o criarnos como globos de helio, al menos es lo mismo. Dejar ir, no engreírse demasiado y dejar que entren cosas nuevas, golpearlo con la sensación única de sorpresa es una cuestión de sazón e inteligencia emocional.


Una vez, entrevisté a un inverosímil cirujano plástico y medio me dijo en broma que hay un centro de belleza en nuestro cerebro. Todos lo tenemos, pero algunos lo han dañado, por lo que no lo sienten. Pensé que era fascinante que incluso fuera posible, similar al acromatopsia, sucede, lo que no significa que el mundo que te rodea esté en blanco y desventurado. Seguía pensando que era posible para nosotros tener un centro similar en nuestro cerebro para la inteligencia emocional, por lo que todos lo teníamos, pero en algunos casos estaba dañado. No sé si se dañó al crecer o desde el principio cuando el mundo estaba demasiado frío y desinteresado, o más tarde cuando hubo un evento traumático, o tal vez nunca funcionó al principio. El hecho es que no todos tenemos inteligencia emocional. Tenemos una estructura cerebral similar, somos similares a este respecto, pero de hecho somos completamente diferentes y únicos, para perfectamente o para mal.

Comencé a contar mis bendiciones en motivo de mis problemas o batallas perdidas. Hice una tira y es congruo simple: hay todas las ventajas y las cosas bellas por un costado, y todo lo que considero desventajas y las cosas que me duelen por el otro. Me di cuenta de que la primera tira era muy larga, pero la otra se completó rápidamente. Eso me hizo pensar que no tengo derecho a gemir o estar de mal humor, si no es que infeliz, que las cosas no siempre suceden según lo planeado. Como he escrito muchas veces, lo importante es que no nos convertimos en prisioneros de nuestro pasado, porque el pasado es solo una conferencia, no el veredicto. Y depende de nosotros, a posteriori de todo, así que es mejor detenerse cuando necesitamos dictaminar cosas que nunca sabremos. Sentencias Acabo de terminar de adivinar un vademécum maravilloso que me ha estado esperando desde el verano y que ahora puedo encomendar calurosamente. El universo tiene la espaldapor Gabrielle Bernstein. Ahora estoy esperando su nuevo vademécum sobre la importancia de no dictaminar y sobre el hecho de que el mundo sería un motivo mejor si no lo hiciéramos. Siempre tengo excusas para todo lo que hago mal: solo soy un humano. Pero si esta técnica funcionó a los treinta abriles, ciertamente no es tan efectiva ahora, tal vez porque he hato una maduro popularidad de las consecuencias y una mejor comprensión de las decisiones, y igualmente porque soy un observador atento al mundo y que aprendí a callar, cuando todos lo saben todo, o como Jesús diría: Quien no tiene pecado arroja la primera piedra.

Algunas personas tienen almas viejas y tenemos que aceptarlas por lo que son. Un alma vieja sabrá el camino, incluso si todavía no lo ha pisado. Te ayudarán sin opinar nulo porque esa es su gusto. Necesitarán silencio y tiempo para sí mismos, porque el mundo puede ser angustioso y, a menudo, nos encontramos cuando menos lo aceptamos. En la calma de su hogar, en la cima de un pico nevado o cuando su pie descalzo toca una arena caliente. No puedes aprenderlo. Lo tienes o no lo tienes.